Hay países que por su tamaño, su riqueza histórica, bellezas naturales etc merecen ser recorridos en partes, en la medida en que esto sea posible. Tal es el caso de Italia, España, Francia, Reino unido y otros.
Italia recomiendo hacerlo en tres partes, con la salvedad que el norte lo hicimos en más días.
Las regiones serían Norte de Italia la región más rica del país, Roma que merece varios días y el sur, Nápoles ,Pompeya y la costa Amalfitana.
Italia tiene un sistema de trenes muy organizado, amplio y poco costoso. Desde Florencia nos dirigimos a
Milan

Esta rica ciudad se caracteriza por ser bastante cara, pero si se sabe buscar se encuentra alojamiento accesible no cerca del centro, pero el subterráneo es ágil y eficiente. Es la ciudad de la moda, de los emporios Armani, Versace, Prada, Dolce y Gabanna.
En el centro encontramos la majestuosa Catedral de estilo gótico y neogótico. Es una filigrana que se puede recorrer en su interior y subir a sus torretas. Enfrente está la lujosísima Galería Vittorio Emmanuelle. Allí llegamos a ver botellas de champán a 5000 euros, muy lejos de nuestro presupuesto, obviamente.

El teatro alla Scala que desde el exterior no dice mucho, pero donde actuaron los principales líricos del mundo.
La torre Pirelli, la fábrica de coches Alfa Romeo y la imponente Fira que centra muchas actividades.
El palacio Sforza, una de las familias más infuyentes de Milán es otro lugar de visita.
No deberíamos irnos de Milán sin visitar el monasterio Santa María de Gracia que contiene en su interior nada más y nada menos que la Ultima Cena de Leonardo. Recomiendo sacar las entradas con más de un año de anticipación. No lo sabíamos y nos quedamos sin verla.
Antes de salir es muy agradable visitar la zona del Naviglio. Es un curso de agua a cuyos lados hay pequeños restaurantes donde se divierte la juventud de Milán. Se accede fácilmente en subte.
Venecia

Aprovechando la movilidad de los trenes, partimos hacia Venecia insoslayable en un viaje a Italia. A ella se puede llegar también por el aeropuerto Marco Polo. El tren nos dejó en la estación de Santa Lucía. De ahí tomamos un vaporetto el medio más económico y ágil para desplazarse por Venecia.
Habíamos sacado entradas para ver todos los alrededores de la plaza San Marcos, incluyendo su Iglesia. La iglesia muestra la clara influencia bizantina. Su piso es ondulado ya que a lo largo de los años se inunda frecuentemente por lo que llaman acqua alta. A veces hay que recorrer la ciudad entre tablas y con botas. La visita al palacio ducal nos llevó a rodear la plaza por dentro y entre los laberintos llegamos al interior del puente de los suspiros. Interesante recorrer también el puente Rialto fuera de la plaza.

Venecia está construida sobre más de 117 islas las cuales se conectan por un laberinto de canales incluido el gran canal. Fue una ciudad muy rica e importante puerto sobre el Mar Adriático. En ella se celebra una muestra de Cine y una Bienal de artes.
Si se llega temprano, se puede recorrer en un día, incluidas las islas de Murano y Burano viendo funcionar fábricas de bellas creaciones en vidrio. También se puede visitar uno de los tres museos Guggenheim. Quedarse en Venecia es caro. El paseo en góndola lo mismo. Se puede hacer según el plan que se lleve. El restaraunte Da Fiore es hermoso y también muy caro.
Después de tanto ajetreo decidimos descansar dos días en Sirmione, sobre el Lago di Garda. El tren te deja en Desenzano y un ómnibus local te lleva al alojamiento. Es un lugar hermoso para relajarse e incluso recorrer el lago en barco. Hay un interesante castillo. Un recorrido en trencito que pasa por una residencia de veraneo de María Callas.

Verona

Nuevamente en tren desde Desenzano nos dirigimos a Verona. Alojamientos buenos y accesibles.
Patrimonio de la humanidad por la Unesco por sus tesoros arquitectónicos romanos y renacentistas,
Es el escenario de la obra de Shakespeare Romeo y Julieta. Está en el centro el famoso balcón de Julieta, en el que se afirma que si se toca un seno de la estatua se vuelve a la ciudad. Por una módica suma se accede a la Arena de Verona, anfiteatro romano donde se han celebrado famosos festivales de ópera con los mejores cantantes del mundo.
Como anécdota tomar algo en nuestro caso un Aperol spritz ,frente a la arena fue fascinante.
Padova

Para conocer un poco más nos dirigimos a Padua (Padova). En ella se encuentran dos Patrimonios de la Humanidad. El Jardín Botánico y los frescos del siglo XIV.
Es una ciudad muy antigua. En ella se encuentra una famosa Universidad por lo que la vida estudiantil es constante y alegre.
La Basílica San Antonio de Padua es un centro de peregrinación. Y donde se guardan los restos del Santo.
Como novedad , y como somos viajeros que buscamos siempre alguna alternativa diferente, encontramos que el río Brenta, por canalizaciones antiguas y más recientes, une esta ciudad con Venecia. El recorrido se hace en un barco denominado Il Burchiello. Lleva un día llegar a Venecia por lo que hicimos sólo la mitad del recorrido. En las orillas hay palacios fastuosos de la antigua aristocracia veneciana que los usaba como sitios de veraneo. La entrada está incluida en el precio del transporte. El barco sube y baja esclusas. Descendimos en un restaurant y volvimos en un ómnibus al que detuvimos y todavía no sabemos por qué no nos cobró.
Como era domingo iban grandes grupos de amigos con vinos, fiambres y quesos y nos quedó la frase de uno de ellos. “Ché vita ché sacrifici.”





